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Nuestro proyecto solidario por la maternidad en Lamu, Kenia.

Publicado el 13 de septiembre de 2016.

Nuestro proyecto solidario por la maternidad en Lamu, Kenia.

Para los que seguís este blog sabéis que colaboro con ANIDAN, una ONG puesta en marcha por Rafael Selas Colorado, en Lamu, Kenia. En estos meses he realizado varios viajes hasta Lamu para visitar no solo uno de los lugares más hermosos del mundo con bellísimas playas de arena fina y aguas cristalinas, sino también para conocer de cerca el encomiable trabajo que realiza ANIDAN a través de su Casa de Acogida en Lamu albergando a niños huérfanos.

En la mayoría de los casos se trata de niños enfermos, abandonados a su suerte, después de perder a sus padres o tras ser repudiados por la nueva pareja de sus madres. Los niños, seres inocentes sin importar la procedencia y el aspecto, siempre te reciben de la misma forma: con una inmensa sonrisa que ilumina cada rincón de tu alma. Te das cuenta de lo afortunado que eres por pertenecer al Primer Mundo y sientes automáticamente la necesidad de ayudar a muchos de estos pequeños afectados por enfermedades que en Occidente tendrían una rápida cura.

En Lamu conocí la historia de Rukia, una keniana de tan solo 15 años de edad con una cardiopatía reumática mortal producida por unas anginas sin tratar. Aún recuerdo la primera vez que la vi junto a su madre Sofía, una mujer con un coraje digno de cualquier madre que se aferra a la esperanza para salvar la vida de su hija. Les acompañaba Rahel, un angelito negro de tan solo 6 meses de vida que desprendía tanta luz como un cielo lleno de estrellas. Era inevitable no ayudarles. Tuvimos conciencia de una familia azotada por la pobreza, sin posibilidad de conseguir medicinas. La penicilina hubiese sido suficiente para evitar las consecuencias de las anginas en el cuerpo de Rukia.  ANIDAN, junto a Infancia Solidaria, ONG fundada por Pepo Díaz y coordinada en Andalucía por el magnífico Ángel Parejo, hacen posible el traslado, estancia y tratamiento de estos niños en nuestros hospitales. De hecho gracias a ellos Rukia ha recuperado parte de su vitalidad natural.

Abrazando a una preciosa niña en Lamu, Kenia.

Abrazando a una preciosa niña en Lamu, Kenia.

Además de la Casa de Acogida (no hay que olvidar  el trabajo que hace la Fundación Pablo Horstmann con su Hospital Pediátrico dando asistencia médica a todos los niños de la zona) ANIDAN mantiene líneas de ayuda directa a familias marginadas empobrecidas por las sequías y conflictos que azotan estas tierras. Son microcréditos concedidos a mujeres que viven por debajo del umbral de la pobreza. Está en marcha un proyecto agrícola forestal  sostenible, junto con la universidad de Kilifi que proveerá a toda la población de un trabajo digno y formará jóvenes agricultores enseñándoles a preparar la tierra para la siembra de las semillas y cultivos, el proceso de recogida o la comercialización de la cosecha.

Como podéis imaginar tantísimo trabajo no puede quedar en el anonimato por eso este verano toda mi familia y yo hemos viajado hasta Lamu donde nuestro corazón late con la misma intensidad que el de todos nuestros amigos keniatas. Hemos tenido la inmensa suerte de compartir unos días en el orfanato y en el hospital. Es impresionante la energía que sientes en cuanto llegas allí. De repente te dejas llevar por un sinfín de  juegos, bailes, risas, bromas, partidos de fútbol…sientes toda la luz de los niños pero por desgracia también sientes sus sombras. Es tremendo escuchar historias de vida infantiles marcadas por el tráfico humano en la frontera somalí. Cuesta creer que por un puñado de euros algunos de estos pequeños fueran sacados del mercado. Otros muchos son víctimas del maltrato infantil por parte de sus familias alcoholizadas.

En buena compañía con algunas de las mujeres de Lamu, Kenia.

En buena compañía con algunas de las mujeres de Lamu, Kenia.

Una de las experiencias más enriquecedoras de toda mi vida ha sido volver a visitar Lamu con mi familia pero aún más hacerlo como sanitario. Durante unos días pude atender y dar cobertura ginecológica a la población femenina. Así puedo contaros algunas historias como el caso de una mujer repudiada por su dificultad por conseguir el embarazo. Cuando se enteró de su estado gestacional rápidamente brotaron lágrimas de alegría pero también de miedo en su rostro. Alegría por la buena nueva. Miedo por un parto donde su vida estará en peligro al tratarse de una gestación de gemelos, siendo consciente del difícil destino que les espera a ella y a su familia allí. La desazón y la tristeza se apoderaron de mí al saber que esa pobre mujer quería con toda su alma ser madre pero sentía un enorme miedo que no sé si ha podido superar. Hay que recordar que las mujeres no tienen ningún valor en la sociedad local.

Asistiendo a una de las mujeres de Lamu, Kenia.

Asistiendo a una de las mujeres de Lamu, Kenia.

Tampoco puedo dejarme atrás el estado en el que se encuentra el paritorio. Las instalaciones dedicadas a la atención de la mujer presentan un estado lamentable. Suciedad, escombros, desorden, camas y enseres oxidados, cristales rotos por el suelo…una mesa de parto hecha con un tablón y una colchoneta roída dibujan el resto. Mirando a tu alrededor puedes llegar a entender por qué esta gente apenas acude a los hospitales. Pero esta situación  debe ponernos en pie para luchar con y por ellos. Hay que conseguir una situación digna en la asistencia al embarazo y al parto. Y esa dignidad comienza con una cuna de nacimiento.

Este es nuestro nuevo objetivo: poner la primera piedra para una nueva maternidad que aúne las ternura entre una madre y su hijo recién nacido. Ya hemos dado el primer paso con el envío de un ecógrafo donado por David Martín Ballesteros al Hospital de la Fundación Pablo Horstmann donde se realizará la campaña de asistencia. Desde aquí quiero expresar mi inmensa gratitud a David.


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