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El suelo pélvico

Publicado el 10 de septiembre de 2014.

El suelo pélvico

El suelo pélvico es un conjunto de músculos situados en la parte inferior de la pelvis. Estos músculos rodean la uretra, la vagina, el ano y el recto, y son los encargados, junto con los músculos de los esfínteres de mantener el control sobre estos orificios.

“las MUJERES que más riesgo tienen de desarrollar disfunciones del suelo pélvico e incontinencia, vienen del posparto”, derivadas de la debilidad de los músculos de esta zona, provocado por el propio embarazo y parto, pero situaciones como la menopausia, intervenciones sobre el periné, factores hereditarios y determinadas profesiones de riesgo, obesidad o estreñimiento crónico, tos crónica y tabaquismo,  también llegan a ser factores determinantes

después de mes y medio “dedicando entre 20 y 30 minutos diarios a un determinado tipo de ejercicios se noto la diferencia y recuperación, también en las relaciones sexuales”.

Este tipo de disfunciones son muy invalidantes. Dado que las alteraciones del suelo pélvico afectan a una de cada tres mujeres y además reducen su calidad de vida, los expertos consideran que se trata de un problema de salud pública para el que se deberían desarrollar estrategias de prevención.

Rehabilitación

Aunque se desconocen con exactitud los mecanismos relacionados con el parto que pueden provocar estos trastornos, se sabe que éste, junto con la edad, constituye uno de los principales factores de riesgo.

Según un estudio publicado en ‘Obstretics & Gynecology’ en 2006, para las mujeres que han tenido un solo hijo, las probabilidades de padecer alteraciones del suelo pélvico se duplican si se tiene un parto vaginal, en vez de dar a luz mediante cesárea.

Por esta razón, tras un parto vaginal, “todas las mujeres deberían realizar ejercicios para rehabilitar la zona muscular vaginal y evitar así lesiones que acaben en incontinencia urinaria o fecal”.

¿Cómo? Basta con dedicar al día 30 minutos de ejercicios. Por ejemplo “mientras realizan actividades cotidianas en casa pueden hacer contracciones de la zona pélvica”. Se recomiendan cinco repeticiones lentas: 10 segundos de contracción y 10 de reposo. Y otras cinco rápidas, que consisten en contraer los músculos durante cuatro segundos, soltar rápidamente y mantenerlos en reposo ocho segundos más.. También, pueden resultar muy útiles las bolas chinas. “Hay distintos materiales, pero las más higiénicas son las de SILICONA, O CONOS VAGINALES”. Se trata de retener la bola en la vagina durante 15 ó 20 minutos una o dos veces al día. Se puede empezar por cinco minutos y, después, ir aumentando el tiempo progresivamente. Si la bola se cae, se vuelve a colocar y se continúa. Requiere un poco de constancia y paciencia, pero los resultados son muy efectivos.

Además, existen una serie de recomendaciones para favorecer la recuperación: “Evitar prendas ajustadas que compriman la zona, controlar la obesidad, beber al menos seis vasos de agua al día y orinar cada tres horas, con o sin ganas”.

Los ejercicios de KEGEL son muy favorables

 ¿Qué son los ejercicios de Kegel?

Los ejercicios de Kegel fueron ideados por el Dr. Arnold Kegel para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Hasta entonces, las mujeres, o bien soportaban como podían la incontinencia urinaria (imposibilidad de retener la orina al reír, toser, estornudar o saltar), o bien debían pasar por el quirófano, lo cual tampoco era siempre una garantía de solución. Son ejercicios que se realizan para fortalecer la musculatura del suelo pélvico que se basan en contraer y relajar el músculo pubococcígeo (también conocido como músculo del suelo pélvico) repetidas ocasiones, con el objetivo de incrementar su fuerza y resistencia. El primer paso antes de realizar ejercicios de contracción de la musculatura del suelo pélvico, es saber identificar esta musculatura.

¿Cómo identificar y aislar los músculos del periné para hacer los ejercicios de Kegel?

El suelo pélvico es un sistema de músculos y ligamentos que cierran el suelo del abdomen manteniendo en posición correcta y en suspensión la vejiga, el útero y el recto en contra de la fuerza de la gravedad. El debilitamiento del suelo pélvico provoca uno o varios de los siguientes trastornos: incontinencia urinaria de esfuerzo, prolapsos (caída de los órganos intrabdominales) y disfunciones sexuales.

La mejor manera de identificar la musculatura a contraer es intentar la detención del flujo de la orina durante una micción. Con la vejiga llena se debe permitir la salida de la orina de forma espontanea y una vez fluya contraer el músculo para detenerla de forma completa

¿Cómo realizar los ejercicios de Kegel?

Hasta que domines la técnica, es preferible que te tumbes cómodamente de espalda con los pies planos en el suelo y las rodillas dobladas. Mantén toda la espalda en el suelo, sin que quede ningún hueco en la zona lumbar. En esta posición es más fácil aislar la musculatura de abdomen, abductores y glúteos para trabajar exclusivamente la musculatura del suelo pélvico. Intenta imaginarte como tiras de los músculos hacia arriba. Mantén la contracción unos 4 o 5 segundos, relaja unos 8 o 10 segundos y realiza unas 10 repeticiones (contracción lenta). Después empieza a practicar los diferentes tipos de contracción:

- Contracción lenta. 
Aprieta los músculos tirándolos hacia arriba. Contráelos y mantenlos así mientras cuentas hasta 5 respirando suavemente. Luego, relájalos durante 5 segundos más, y repite la serie 10 veces. Intenta aumentar progresivamente el tiempo de contracción y relajación. Empieza por 5 segundos en cada caso hasta llegar a los 20. Cuanto más tiempo consigas aguantar la contracción de los músculos, más fuertes se harán.

- Contracción rápida. 
Aprieta y relaja los músculos tan rápidamente como puedas hasta que te canses o transcurran unos 2 ó 3 minutos. Empieza con 10 repeticiones cuatro veces al día hasta alcanzar las 50 repeticiones diarias.

- Contracción en ascensor. 
Este ejercicio requiere cierta concentración, pero sus resultados son muy buenos. Tu vagina es un tubo muscular con secciones en forma de anillo dispuestas una sobre otra. Imagínate que cada sección es una planta diferente de un edificio, y que subes y bajas un ascensor tensionando cada sección. Empieza subiendo el ascensor suavemente hasta la primera planta, aguántalo durante un segundo, y sube hasta la segunda planta. Sigue subiendo tantas plantas como puedas (normalmente no más de cinco). Para bajar, aguanta también un segundo en cada planta. Finalmente, intenta relajar por completo la musculatura durante unos segundos. Sobre todo, no te olvides de respirar pausadamente y de no realizar el ejercicio con ayuda de los músculos abdominales.

- Contracción en onda
. Algunos músculos del suelo pélvico están dispuestos en forma de un ocho, pero con tres anillos. Un anillo se sitúa alrededor de la uretra, otro alrededor de la vagina, y el último alrededor del ano. Contrae éstos músculos de delante a atrás (cierra primero uretra, luego vagina y por último ano) y relájalos de atrás a delante.

Haz estos ejercicios tantas veces como puedas al día. El objetivo es conseguir realizarlos sin que se noten. Cuando empieces a realizarlos, pueden parecerte incómodos y raros, pero pronto verás que podrás llevarlos a cabo sin que los demás se den cuenta. Al principio, al practicar el ejercicio lento, puedes notar que los músculos no quieren mantenerse contraídos. También es posible que te canses enseguida con el rápido. Pero si perseveras, verás que en pocos días no te supondrán ningún esfuerzo. Recuerda que después del parto es muy importante que los músculos perineales estén recuperados antes de realizar ningún otro ejercicio.

A pesar de esta potenciación de la musculatura, la incontinencia urinaria puede persistir. En estos casos EL ESTUDIO DE URODINAMIA, permite reflejar el nivel de afectación dentro del área de contención urinaria. En estos casos habrá tratamientos con fármacos que controlarán el músculo detrusor de la vejiga, músculo que se contrae de forma voluntaria, pero que puede a llegar a contraerse de forma anormal. Y en otros casos la cirugía restaurará la anatomía a partir de diferentes tipos de intervenciones (bandas, mallas, técnicas quirúrgicas…)

 


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